Gracias
Uno de los principales problemas de la gente es su escasa, e incluso nula, capacidad para dar las gracias. Con los agradecimientos ocurre algo parecido que con los perdones; todo el mundo le gusta escucharlos pero parece que jamás salen de la boca de nadie.
Puedo entender, porque a mi me ocurre, la gran satisfacción que supone escuchar de la otra persona que lo siente, o cuando te dan las gracias, y ya no te digo nada cuando se te da la razón. ¿Puede haber algo más gratificante que te den la razón? Para mí, pocas cosas.
Sin embargo, pasamos la vida quejándonos de lo que no tenemos, de lo que nos falta o de lo que nos sobra; los unos por exceso y los otros por defecto. Es posible que por simple inconformismo, o puede que por pura soberbia, pecado éste que puede ser el gérmen de otros muchos.
No somos capaces de apreciar los momentos; de saborear una buena conversación, o una intensa mirada. Una sonrisa o una lágrima. Una carcajada un suspiro. La buena compañía, el sentirte bien con otra persona. Nos pasamos la vida disfutando de esas cosas, y sólo las valoramos cuando desaparecen. Nos volvemos egoístas, nos acomodamos, nos volvemos perezosos, y perdemos el interés rápidamente por lo que nos es fácil de conseguir. Pero cuando lo perdemos nos duele como si nos arrancaran el alma, aún cuando sabemos que nos está bien empleado.
Yo doy las gracias por momentos buenos, y procuro que los malos dejen la menos cicatriz posible; y que si dejan algo, que sea experiencia y aprendizaje. Doy las gracias por los buenos recuerdos, por las buenas canciones, por las buenas conversaciones. Agradezo esas miradas especiales y de complicidad; doy las gracias por la comprensión y el respeto; y por la paciencia, la tenacidad.
Doy las gracias porque se que aún cuando se vayan, no se olvidan; porque aún cuando deje de mirar, seguirán ahí. Doy las gracias porque aunque no tenga ese momento que te pido sé que me lo habrías dado, y eso es suficiente para mí. Doy las gracias porque me ha compensado de sobra, y que aunque mañana ya no haya nada, siempre habrá quedado algo.
Doy las gracias por lo que viene, y no por lo que pueda venir. Y aún cuando te vayas el haber podido disfrutar me permitirá recordalo agradecido.
Yo he elegido en la medida en que sé que es lo mejor, pero también porque me lo permites, y por ello también doy las gracias.
Esto me permitirá mañana perdonar con más facilidad, dejar de mirar sin olvidar y seguir hacia delante sin echar la vista atrás.
Por todo ello, gracias.
TBB

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