martes, abril 18, 2006

Muerte en la carretera

Una vez más, salen a la luz una serie de datos e informaciones escalofriantes acerca de los fallecidos y heridos en accidentes de circulación, esta vez, con ocasión de las vacaciones de Semana Santa.

Entre dichos datos se extrae que las principales causas de muerte son la velocidad ´(más que la excesiva, la inadecuada al estado y naturaleza de la vía por la que se circula), el alcohol y el hecho de que las víctimas no llevasen el cinturón de seguridad.

En primer lugar, debo reconocer que, como casi todos, suelo ir por encima de los límites (casi nadie va a 120 por autopista ni a 50 por el Paseo de la Castellana, entre otras cosas, porque el propio tráfico no te lo permite; si vas más despacio te funden....). Pero, en mi opinión, no es tanto un problema de exceso de velocidad como de velocidad inadecuada. Aunque no lo parezca, es más peligroso ir a 100 por una carretera convencional de doble sentido y sin arcén practicable que a 150 por una nuevecita autopista de peaje yendo tu solito en 4 carriles para un mismo sentido.

Es por ello por lo que debe controlarse más ese tipo de vías, especialmente los puntos negros, y no buscar, con ánimo evidentemente recaudatorio, sancionar ir a 140 por una autopista en perfectas condiciones y sin tráfico.

Respecto del hecho de que la gente que vaya en coche no se ponga el cinturón, es ya una cuestión no sólo susceptible de ser sancionada gravemente, o de un intento de concienciación social, sino para que, directamente, esa gente se vaya a ver al psiquiatra, pues hace falta estar muy mal de la azotea para no llevar el cinturón.

Sin embargo, el verdadero problema que debería generar mayor alarma social es el de los accidente provocados bajo los efectos del alcohol. En este sentido, se hace urgente una profunda y seria reforma del código penal, de forma que, incluso, se calificase se asesinato, la muerte causada por la condución bajo los efectos del alcohol o sustancias piscotrópicas.

El problema es que, en la sociedad que vivimos, tan progresita y liberal, una sociedad en la que todo vale y las normas son fascitas y limitativas de nuestra libertad, una iniciativa de ese calibre supondría poco menos que un ataque a la Declaración Universal de los Derechos del Hombre; todos tenemos derecho a ponernos pedo e ir fumados, pudiendo en todo momento coger nuestro vehículo aún a riesgo de provocar la muerte o la paraplejia a los que ni beben ni se drogan.

En fin, que menos campañas demagogas y absurdas, y mayores castigos, mayores multas, mayores sanciones y más cárcel.

A ver si a base de hostias, por lo menos alguno espabila.

TBB