domingo, febrero 26, 2006

Éste ha sido de esos fines de semana que uno se pregunta muchas cosas. Y además de cuestionarse lo humano y lo divino, uno también se da cuenta de las muchas cosas que dejas pasar, la cantidad de tiempo que se desperdicia.

Este finde ha nevado en Madrid. Sí, de esas nevadas que cuajan y dejan el tráfico hecho unos zorros, incluso en día no laborable. Pero vamos, que también es porque creo que en este país sólo estamos preparados para las torraderas olas de calor; porque aquí caen cuatro gotas mal contadas y se monta la de Puertohurraco, pero hace 56ºC a la sombra y tan pichis. Qué país éste...

Volviendo un poco a lo de perder el tiempo. No se los demás, pero yo pierdo una cantidad de tiempo de cojones. Hay gente que se entretiene con cualquier cosa, pero soy culo de mal asiento, y a mí, eso de perrear, es un rollo. Y si encima se junta que este ha sido un finde malo de cojones, ni te cuento. Ha hecho un tiempo de perros, y no ha habido plan para salir. Ha habido manifestaciones con guerras de cifras (no había 1.400.000 personas, pero lo que no había eran 110.000, pero en fin, en este país...).

Y por si no fuera poco, le he echado un par de huevos, y me he comprado el partido del Madrid. Con dos cojones, sí señor. A día de hoy, comprar el partido del Madrid equivale a coger un billete de 10 euros y quemarlo, o tirarlo por una alcantarilla. Es peor que una mala película, con la diferencia de que si la peli acaba mal, ni te llevas un berrinche ni nada, y al fin y al cabo si un director sólo hace malas películas, tarde o temprano no habrá un productor que esté dispuesto a financiarle sus movidas, cosa que en el fútbol no pasa, y los madridistas debemos soportar que jugadores inválidos como Gravessen o Raúl Bravo (por decir alguno...), y ex futbolistas como Zidfane, Raún o Roberto Carlos, deambulen por los terrenos de juego como alma en pena, y luego dicen que si el Madrid es el mejor club del mundo, el más rico y el más mejor. Toda esa publicidad está bien para descerebrados, ignorantes y madridistas acérrimos que son incapaces de ver más allá de sus putas narices, carne de teleespectador de RealMadridTV, una cadena cuya miserable existencia sólo es superada por los peores canales regionales piratas... Lo dice un madridista de corazón...

Y por si toda esta mierda no fuera poco, el Barça está que se sale. Gana aún jugando mál. Tiene la suerte del campeón. Sin embargo, aprovechando lo ocurrido este fin de semana en La Romareda, quisiera hacer una observación. Eto´o, ante los incesantes grupos racistas de (muchos) afincionados del Zaragoza dirigidos contra su persona, amenazó con marcharse del campo. Vamos, que se piraba si no le hubieran retenido. Se iban él y sus compañeros.

Veamos. Entiendo la reacción impulsiva y visceral de Eto´o. Pero, de haber abandonado el campo, el partido debió continuar. Y si lo hubiera hecho todo el equipo, se tendría que haber dado por perdido el partido al Barça por 3-0, sin perjuicio de las sanciones que para el Zaragoza hubieran debido ser procedentes. Y ello por una razón muy simple. Corresponde al árbitro, y sólo al árbitro, decidir si un partido se suspende o no (con el reglamento en la mano, of ocurse), y si el árbitro entiende que con esos energúmenos gritando el partido debió ser suspendido que se hubiera suspendido. Y santas pascuas.

De entender legítima la actitud de Eto´o podríamos encontrarnos ante situaciones esperpénticas que llegarían a adulterar la competición. Porgamos un sencillo ejemplo. Los jugadores del Barça (por ejemplo Oleguer) vienen al Bernabéu (o al Calderon, o al Manuel Ruiz de Lopera) y se encuentran (cosa no extraña) banderas preconstitucionales. Si en ese momento Oleguer sintiese heridos sus sentimientos separatisas-nacionalistas-republicanos y decidiese abandonar el campo, ¿estaría legitimado para ello?. Y, si por el contrario, el Madrid, el Atleti, o el Betis van a jugar a Cataluña o al País Vasco y se encuentran con banceras de Terra Lliure o de los presos etarras, y sintiese herido sus sentimientos constitucionalistas-españolistas, ¿tendría derecho a abandonar el campo por ello?. En ambos casos, la respuesta es obvia. Que pidan el cambio, y no jueguen; que se marchen y dejen a su equipo con un hombre menos, o que sea el árbitro el que pida la retirada de tales enseñas so pena de suspender el partido. Esa esa la única respuesta que cabe.

Dejo ésto a vuestra reflexión personal. Allá cada cual.

En fín, lo que no pase en España...

TBB