La tele... y el basket
Hacer crítica de la televisión es tan reconfortante, como necesario. Pero también es, en la mayoría de las ocasiones, frustrante e incapaz de abarcar todos los contenidos criticables. Desde el deporte a la política, pasando por los programas de humor, y las películas. Particularmente creo que no se libra nada, salvo los divulgativos, aunque a veces bastante coñacines documentales de La 2.
La televisión es mala, pero mala de verdad. Ni un solo informativo no manipulado –por políticos y lobbys empresariales- ni una sola serie buena –dignas hay alguna que otra, pero puedes pasar sin ellas- y ni un solo concurso, programa de entretenimiento o película que me aleje de mi vicio por internet y mi pleyesteision.
A veces creo que si intentasen hacer una televisión peor, no creo que lo consiguiesen. Yo soy de los que piensan que las cosas cuesta lo mismo hacerlas bien que mal, de forma que hacerlas mal solo es cuestión de suma malaleche o pura y simple estupidez e incompetencia.
La parrilla diaria de televisión ofrece nula alternativa al aburrimiento, a la desidia y a la pereza. Los telefilmes de A3 y T5 son para darlos de comer a parte. Una amiga me dijo que entran dentro del lote de películas de mayor renombre. E.G.: A3 emitió el jueves (¿¿?¿?¿) la de Atrápame si puedes, peli de las que podríamos entender como correctas, y, como parte del precio, la productora le cuela bodrios como los de ayer; no se de que iba la de ayer, pero vamos, que están todas cortadas bajo el mismo patrón: madre soltera maltratada por la vida, su pareja y sus amigos, que tiene que luchar contra los elementos para sacar adelante a su hijo parapléjico sordo mudo. Vamos, para alegrarse uno el día.
Paso de ver ese tostón, y me engancho a mi play. A regresar a la realidad, enchufo de nuevo la tele. Alfonso Arús y su Tan a disgustito (no es así ¿¿?¿). Mucha tía buena, mucho lomito. Pero nada que impida que una lágrima resbale por mi mejilla consecuencia de mis escandalosos bostezos.
Toda la tarde esperando el duelo baloncestístico entre Madrid y Estudiantes. Pero no hay suerte. Lo retransmite La 2. Esta cadena tiene la extraña habilidad de contratar a los comentaristas y narradores más insulsos, parciales, incompetentes, repetitivos y poco profesionales de este país. Nacho Calvo, J. Imbroda y Fé López (ex –Real Madrid TV, se pueden hacer una idea...).
Nacho Calvo es antimadridista. Imbroda too, of course. Fé López no creo que haya estudiado periodismo… Lo de ésta última es menos importante, entre otras cosas, porque su intervención dura unos minutos que los televidentes aprovechamos para ir a por una cocacola. Lo de los dos primeros es de aúpa. Calvo no sabe narrar. Se sabe los nombres –no siempre- de los jugadores. Se limita a leer lo que tiene delante y poco más. No le da emoción alguna. Bueno, miento, el pobre no puede disimular –ni lo intenta- su antimadridismo. Casi tiene un orgasmo cada vez que pierde el Madrid. Y yo que me quejaba de Ramón Trecet...
Lo de Imbroda merece un capítulo aparte. Es un señor que ha perdido el norte en esto del basket. Como entrenador fue un fiasco. Hizo algo con España, pero vamos, Moncho López también. Muchos madridistas recordamos su paso por el Madrid. El Katrina a su lado fue una brisa marina. Y ahora hay que soportarlo de comentarista en los partidos de la ACB. Un comentarista debe aportar unos mínimos conocimientos técnico-deportivos que complementen lo que los legos en este (maravilloso) deporte desconocemos. Estrategias, errores, fundamentos, propuestas, etc... Imbroda se limita a decir obviedades: por ejemplo, si un equipo tiene una mala tarde en los lanzamientos de 3 puntos, y va perdiendo dice: -“El equipo va por debajo porque no está metiendo los tiros de 3”. Y por decir eso, le pagan.... A mi me recuerda a Bertín Osborne. Lo que pasa es que, estando ambos medio etílicos, Bertín no lo disimula, y tiene gracia. Imbroda parece estar sufriendo constantemente el bajón típico de final de juerga. No tiene sangre salvo cuando pierde el Madrid. Ahí se pone como una moto.
En fin, que esto es lo que hay que soportar un tedioso domingo de noviembre. Lo bueno es que la Navidad está a punto de llegar, y ahí vendrá lo bueno....
TBB
La televisión es mala, pero mala de verdad. Ni un solo informativo no manipulado –por políticos y lobbys empresariales- ni una sola serie buena –dignas hay alguna que otra, pero puedes pasar sin ellas- y ni un solo concurso, programa de entretenimiento o película que me aleje de mi vicio por internet y mi pleyesteision.
A veces creo que si intentasen hacer una televisión peor, no creo que lo consiguiesen. Yo soy de los que piensan que las cosas cuesta lo mismo hacerlas bien que mal, de forma que hacerlas mal solo es cuestión de suma malaleche o pura y simple estupidez e incompetencia.
La parrilla diaria de televisión ofrece nula alternativa al aburrimiento, a la desidia y a la pereza. Los telefilmes de A3 y T5 son para darlos de comer a parte. Una amiga me dijo que entran dentro del lote de películas de mayor renombre. E.G.: A3 emitió el jueves (¿¿?¿?¿) la de Atrápame si puedes, peli de las que podríamos entender como correctas, y, como parte del precio, la productora le cuela bodrios como los de ayer; no se de que iba la de ayer, pero vamos, que están todas cortadas bajo el mismo patrón: madre soltera maltratada por la vida, su pareja y sus amigos, que tiene que luchar contra los elementos para sacar adelante a su hijo parapléjico sordo mudo. Vamos, para alegrarse uno el día.
Paso de ver ese tostón, y me engancho a mi play. A regresar a la realidad, enchufo de nuevo la tele. Alfonso Arús y su Tan a disgustito (no es así ¿¿?¿). Mucha tía buena, mucho lomito. Pero nada que impida que una lágrima resbale por mi mejilla consecuencia de mis escandalosos bostezos.
Toda la tarde esperando el duelo baloncestístico entre Madrid y Estudiantes. Pero no hay suerte. Lo retransmite La 2. Esta cadena tiene la extraña habilidad de contratar a los comentaristas y narradores más insulsos, parciales, incompetentes, repetitivos y poco profesionales de este país. Nacho Calvo, J. Imbroda y Fé López (ex –Real Madrid TV, se pueden hacer una idea...).
Nacho Calvo es antimadridista. Imbroda too, of course. Fé López no creo que haya estudiado periodismo… Lo de ésta última es menos importante, entre otras cosas, porque su intervención dura unos minutos que los televidentes aprovechamos para ir a por una cocacola. Lo de los dos primeros es de aúpa. Calvo no sabe narrar. Se sabe los nombres –no siempre- de los jugadores. Se limita a leer lo que tiene delante y poco más. No le da emoción alguna. Bueno, miento, el pobre no puede disimular –ni lo intenta- su antimadridismo. Casi tiene un orgasmo cada vez que pierde el Madrid. Y yo que me quejaba de Ramón Trecet...
Lo de Imbroda merece un capítulo aparte. Es un señor que ha perdido el norte en esto del basket. Como entrenador fue un fiasco. Hizo algo con España, pero vamos, Moncho López también. Muchos madridistas recordamos su paso por el Madrid. El Katrina a su lado fue una brisa marina. Y ahora hay que soportarlo de comentarista en los partidos de la ACB. Un comentarista debe aportar unos mínimos conocimientos técnico-deportivos que complementen lo que los legos en este (maravilloso) deporte desconocemos. Estrategias, errores, fundamentos, propuestas, etc... Imbroda se limita a decir obviedades: por ejemplo, si un equipo tiene una mala tarde en los lanzamientos de 3 puntos, y va perdiendo dice: -“El equipo va por debajo porque no está metiendo los tiros de 3”. Y por decir eso, le pagan.... A mi me recuerda a Bertín Osborne. Lo que pasa es que, estando ambos medio etílicos, Bertín no lo disimula, y tiene gracia. Imbroda parece estar sufriendo constantemente el bajón típico de final de juerga. No tiene sangre salvo cuando pierde el Madrid. Ahí se pone como una moto.
En fin, que esto es lo que hay que soportar un tedioso domingo de noviembre. Lo bueno es que la Navidad está a punto de llegar, y ahí vendrá lo bueno....
TBB

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