martes, julio 19, 2005

Fuego

Las imágenes cuasiapocalípticas que estan dejando el incendio de Guadalajara me producen una tremenda intranquilidad. Sin entrar ahora a valorar el dolor de las personas que han perdido a familiares y amigos en las labores de extinción, por cuyo sufrimiento no soy digno de realizar valoración alguna, lo cierto es que, consencuencia de la ausencia casi total de lluvias, y de los devastadores incendios, nos encontramos en una situación límite.
Y como en casi todas las situaciones límites o desesperadas, debe exigirse la adopción de medidas para combatir estos males. Es cierto que dichas medidas deberían haberse tomado antes, pero ya se sabe; solo respondemos a base de palos, como si fuéramos gilipollas.
Pues bien, en primer lugar, debería decretarse (y ahí interviene, no el Gobierno central, sino las Comunidades Autónomas y Administraciones locales, pues suya es la Competencia en Medio Ambiente) la absoluta prohibición de entrar en espacios naturales (protegidos o no) durante la época estival (del mes de mayo al mes de octubre), de tal forma que todos los domingueros e inconcientes (entre los que me incuyo yo, por supuesto), se deberán conformar con ver los hermosos paisajes de la geografía de España en el mes de noviembre.
No es suficiente con la prohibición de hacer fuego, pues una simple colilla o un cristal pueden provocar, dadas las circunstancias climatológicas en las que nos encontramos, un incendio tan destructivo o más que el de Guadalajara.
El segundo bloque de medidas debería tener carácter legistaltivo y judicial, mediante la modificación del Código Penal, y a través de la creación de una Fiscalía especializada o la creación de juzgados y procedimiento especiales para los delitos contra el medio ambiente.
Al igual que ocurre con la violencia doméstica, la delincuencia organizada o con el terrorismo, el Estado de Derecho debe tener las armas suficientes contra los delitos contra el medio ambiente. Si un marido mata a su mujer después de meses de palizas o malostratos, 50 años de carcel, a cumplir íntegramente, y sin posibilidad de remisión mediante la aplicación de beneficios penitenciarios. Si un individuo (por llamarle de alguna manera) se dedica a traficar con mujeres para obligarlas a prostituirse, tres cuartos de lo mismo. Si un señor pone una bomba (o incita a hacerlo) y mata a 50 personas que viajaban en el metro, cadena perpetua.
Así, si una persona, con ánimo de lograr una recalificación le da por provocar un incendio, 30 años a la cárcel. No basta con decretar la no recalificación por el plazo de 25 o 30 años. Todo suelo que haya sido objeto de un incendio no podrá ser recalificado a suelo urbanizable salvo supuestos excepcionalísimos, y mediante resolución del Consejo de Ministros, por ejemplo.
Con el endurecimiento de las penas, y la creación de órganos especializados en su aplicación, a más de uno se le quitarían las ganas de intentar matar a su mujer, traficar con pobres mujeres, poner una bomba en el metro o quemar un bosque.
De no adoptar medidas con carácter inmediata, este tipo de desastres se pueden volver a reproducir, y seguiremos viviendo en un país donde casi prevalece más el derecho del hijo de puta asesino a su reinserción que el derecho de las víctimas o la sociedad a que el autor del delito reciba su castigo y se respete a dichas víctimas. Pero bueno, ya sabemos donde vivimos y cuáles son aquí las reglas del juego.
PD. Cuando se hundió el Prestige, nadie en la oposción dudó en atribuir al PP los daños derivados del vertido de petróleo. Y no sólo los políticos. También recuerdo con nitidez a todos estos "valientes defensores de la verdad" que son los actores españoles. Se me viene a la cabeza la imagen del inefable Luis Tosar (por si no lo conoceis -lo cual no sería de extrañar, pues es un mindundi- es el de Los Lunes al Sol, el de la barba que estaba casado con la que trabajaba en la conservera) llamando de todo a los dirigentes del PP, atribúyéndoles toda la responsabilidad de los daños del petrolero. Como si Aznar y Fraga hubieran estado de capitán y contramaestre del mencionado buque.
Quiero recordar a todos aquéllos del Nunca Mais (la cual, no fue una plataforma para la defensa de las zonas afectadas por el derrame, sino una organización política cuyo fin era derrocar al PP) que no hay nongún país que tenga los medios suficiente para hacer frente a catástrofes como esa. Piensen en EEUU y el Elson Valdés.... ¿Acaso si estando en el Gobierno Bambi (sí, Zapatero, coño) no se hubiera producido ni siquiera el agujero en el casco del buque?. Hace falta ser muy cabrón para pensar que sí, o muy retrasado mental.
Y ahora, donde está Luis Tosar, o Almodóbar (es manchego y Guadalajara está en Castilla la MAncha no???). Estarán felices en sus casas de los buenos barrios donde ellos viven. Esperando que pase en Madrid, o en Valencia para comerse a insultos y gritos a Esperanza Aguirre o Francisco Camps.
Pero que no se preocupen, que ahí estaré yo para darles caña.